
El campeón para serlo debe ser un caballero, es la única forma de vencer dentro y fuera del deporte y España tiene la suerte de tener ganadores que además son elegantes como pocos. Miguel Induráin que cedía las victorias a los que le ayudaban a ganar el Tour, Rafa Nadal que siempre tiene buenas palabras para sus rivales y también, por supuesto, Alberto Contador.
Y si Andy Schleck no se quiere dar cuenta es su problema, Contador mandó parar al pelotón cuando él y su hermano se fueron al suelo y pudieron haber perdido el Tour en la primera semana. No es la primera vez que pasa que un ciclista da con sus huesos en el asfalto y le cae una minutada porque no le espera ni su propio equipo. Sin embargo, ahí estaba el gran campeón que es Alberto para detener al Astana y esperar a que Scheleck recuperase su sitio entre los mejores del pelotón que es donde tiene que estar el bravo luxemburgués.
Después llegó el pavés y el líder del Astana se quedó cortado porque la rueda de atrás iba frenada, por supuesto que Schleck no le esperó y más aún su equipo tiró a bloque para descolgar a Alberto Contador. La actitud del Saxobank, que es la escuadra de Andy, fue la adecuada (no sé si la correcta) echar el resto para descolgar al máximo rival del ciclista de Luxemburgo.
Aquel día Contador no se quejó, ni mucho menos recriminó la actitud de Schleck, algo que podría haber hecho con el agravante de que el campeón de Pinto le había esperado un par de etapas antes. Por eso, me duele ver como algunos –entre los que incluyo medios españoles– critican la actitud de Contador. Ayer el español no podía parar porque a su lado venían Samuel Sánchez y Menchov y no hay forma de asegurarse de que el resto de ciclistas se iban a parar porque a Schleck se le había salido la cadena, por cierto, por cambiar mal los piñones.
Alberto Contador ha ganado dos Tours, un Giro y una Vuelta España, pero es un hombre humilde, que ante la rabieta de su amigo –Andy y él se van de vacaciones y cazan juntos– ha pedido disculpas hasta el punto de que ha colgado un vídeo en Youtube, en el que habla desde la cama del hotel a la cámara. Se le ve arrepentido, a pesar de que sabe que en las carreras de tres semanas influye mucho la suerte y que, por ejemplo, cuando Armstrong ganaba los Tours de siete en siete era porque al que se le salía la cadena o él que se caía siempre era otro.
La educación se exige, las buenas formas también, pero los favores como el que le hizo Alberto a Andy para que no se quedara cortado en la primera semana -ahora estaría peleando por entrar entre los cinco primeros– se agradecen cuando te los hacen y guardas silencio cuando no es así. Y que Contador esperase ayer era hacerle un favor demasiado grande.
Eddy Merckx tuvo uno de los gestos más bellos de la historia del ciclismo, el 12 de julio del 71 Luis Ocaña vestía el maillot de líder y se cayó bajando un puerto, Merckx se puso de líder pero al día siguiente no quiso salir de amarillo. Sin embargo, el ‘canibal’ no sé bajó de la bicicleta para ayudar a su rival.
Sí Schleck quiere venganza que la busqué, pero que no olvide que su amigo es un campeón de lo más elegante que ha pisado el Tour de Francia, y si no que recuerde como cuando Beloki se destrozó el cuerpo bajando un puerto, Lance Armstrong aprovechó para atajar por un descampado y meter tiempo a sus rivales, sin preocuparse si quiera por si Joseba Beloki seguía vivo.