"Si no podemos vivir juntos, moriremos solos"
Jack Shephard (Lost)

jueves, 16 de junio de 2011

LOS TAPADOS


Ayer estuve más de media hora buscando el eclipse lunar. Entre la casualidad y el deseo de ver ese fenómeno curioso que se repite cada bastante tiempo. Casualidad porque salía de clase de inglés a la hora precisa y ya que volvía a casa dando un paseo decidí que tras cada esquina se debía encontrar la ocultación de la Luna. Algo que por supuesto no ocurrió.

Sin embargo no era el único. Por la calle vi a la gente estirando el cuello una barbaridad para acercar sus ojos al cielo. Nadie la encontraba. La luna había decido eclipsarse de verdad. Pero yo no me iba a quedar sin verlo y está claro que en la vida hace falta obstinación y empeño para lograr las cosas, aunque sea para algo tan anecdótico como ver un maldito eclipse que huye de los ojos de las personas.

Cogí dos latas de pescado en conservas, un frasco de judías verdes y una botella de agua y me marché a las 10.45 de la noche al Retiro, corriendo, por supuesto. Y allí, después de sufrir una alucinación en la calle Alcalá con forma de punto rojo al que le hice unas cuantas fotos, me encontré de cara, dentro del parque, con un eclipse como el que salvó la vida a Tintín en El Templo del Sol, aunque en su caso el astro eclipsado era el que nos ilumina todas las mañanas.

Me senté solo en uno de los restos de la Feria del Libro y de cara al eclipse me puse a cenar. De vuelta a casa me di cuenta de que es curioso que pocas veces prestemos atención a la luna y que lo hagamos justo cuando el sol se empeña en ocultarla. Y es que a veces los tapados, a los que alguien les quiere robar el protagonismo, consiguen ser el centro de atención aunque no lo pretendan. Sólo necesitan brillar a diario para que se les eche en falta cuando no están.

martes, 26 de abril de 2011

RECUERDOS VIKINGOS Y CORONAS SIN VALOR


Hundo las manos en mis bolsillos y encuentro 25 euros. Me satisface pensar que en mi país de destino (España) me esperan mis viejos billetes y mis antiguas monedas. No saber manejar el dinero local es una de las cosas que me generan inquietud cuando viajo. Si a ello le añades las esperas en los aeropuertos ya tienes el conjunto completo.

Por suerte, en Suecia da igual que no tengas efectivo, sacas tu tarjeta de crédito y pagas, por ejemplo, el precio de un sello de 12 coronas (1,25 euros al cambio más o menos). Por ello, el único manejo que tengo con las monedas es el que me posibilita mi hermano Pako que en la despedida me da un par de coronas para Jesús que me las había encargado porque colecciona monedas.

“El dinero físico va a desaparecer”, me confía Pako que ya se ha acostumbrado a utilizar la tarjeta para pagar casi todo. Tanto es así que las coronas se utilizan para jugar el mus en una residencia de Västeras donde prima el español. Aunque para ser veraz lo cierto es que lo que utilizamos de amarracos son 19 antiguas coronas del año 2006 que ya no están en liza.

Más allá del manejo de la moneda local, Suecia y más en concreto Västeras, me acoge con un tiempo soleado de primavera que más se asemeja a un verano suave con cambios de tiempo radicales cuando culmina el atardecer.

El camino por Västeras se escribe con los pedales de una bici que tan pronto te ayudan a acelerar como a frenar y me acercan al duro suelo en un par de ocasiones. Allí me espera el ‘Journo’, una amplia extensión de hierba rodeada por vegetación y transitada por cervatillos que finaliza en un gran lago (el tercero más grande de Suecia).

El ‘Journo’ es un lugar maravilloso para pasar el día y volver pedalada a pedalada a la zona residencial que me recuerda que Västeras es una ciudad de estudiantes con una universidad moderna y confiada en el buen uso de sus instalaciones.

La comodidad del tren me traslada a Estocolmo, un enclave al que saludo con un ‘hola’, en el que escucho mucha parla castellana, y que despido con ganas de volver.

Estocolmo no es una ciudad Ikea ni mucho menos. No dudo de que sea un lugar moderno, vanguardista y funcional, sin embargo se adorna de requiebros de la arquitectura moderna con la licencia de la estructura clásica que se asoma al reflejo bello del agua y de su larga historia que según leo en un escudo data del siglo XIII.

Y a la orilla del mar nos espera una mujer extraordinariamente simpática que ante su insistencia por invitarnos a una cerveza de tercio, me obliga a coger la lata de ‘Stockholm’ que nos ofrece y que comparto con Pako que escucha con su oído anglófilo la historia que nos quería contar la rubia de más de cuarenta.

Abandonamos su compañía y nos volvemos a sumergir en el universo de los ‘vasa’ o los barcos como nos comenta una chica de una tienda de souvenir. La tradición marinera sueca me recuerda aquella leyenda de que los vikingos quizás fueron los primeros en visitar América.

Por fortuna, en Suecia el egocentrismo no es su fuerte y sacan pecho vikingo pero a modo de guiño histórico y lo acompañan de una simpatía y una cordialidad casi “programada”.

Los cuernos vikingos son un recuerdo del pasado que se plasma en los souvenir y que se junta con la boda de la familia real que también a parecen con insistencia por las tiendas de recuerdos.

A pesar de su inutilidad, en Suecia nadie contraviene el sistema monárquico, quizás que sea un país próspero y que la historia del país nórdico sea sosegada hacen que la corona no se vea con el merecido desprecio.

Cerca del Palacio Real, a orillas del Parlamento desfila un grupo de seis soldados vestidos a la vieja usanza con las bayonetas caladas y con paso firme. Un paso firme que me devuelve a España.

lunes, 18 de abril de 2011

BESTIAS

Es cierto, hace tiempo que no me enfrento al ordenador para escribir de algo que no tenga relación con la revista para la que vendo mis letras. El tiempo me ahoga, la dedicación al trabajo, mi implicación con los proyectos con los que me comprometo me absorben y me impiden escribir para algo que no conlleve un intercambio económico.

Pero siendo sincero y omitiendo este primer párrafo casi casi ‘romántico’, no es menos cierto que todo el que haya experimentado una mudanza sabe lo que significa, así como dar los primeros pasos fuera del nido familiar en el que, si olvidas algunos detalles que en absoluto son nimios, tan cómodo te sientes.

Vivir sólo implica mucha responsabilidad contigo mismo, que es la responsabilidad más grande que un ser humano tiene en su vida. No descuidar la alimentación, volverse ordenado y disciplinado son los pasos más complicados en una senda que tarde o temprano tendrás que compartir con alguien, por mucho que me empeñe en que uno más uno son dos, y no uno.

Me hubiera gustado que mi primer post fuese de la casa en la que vivo, mi pequeño refugio con vistas a un ‘patio andaluz’. Sin embargo, esta noche en la que me guarezco entre estas cuatro paredes y mis teclas de siempre necesito desahogarme y borrar una idea que poco a poco había ido cincelando en mi cabeza.

Los animales son animales, por muchos que vayan recubiertos de una aureola de amistad, de cariño y se muestren a menudo sonrientes. Y si además les das alcohol las fieras a menudo no conocen ni las personas a las que tantas veces les hicieron ver que estaban domesticadas.

Y no puedes evitar sentir una punzada de inquietud cuando un individuo que te podría hacer astillas con una mano atada a la espalda te mira y se tira cinco minutos hablando, sin ningún rubor, acerca de lo que podría hacer pero que no hace no sé porqué motivo. Y por mucho que aguante su mirada y apriete los dientes imagino que es imposible mantenerse impasible.

Esa inquietud se transforma en un asco inmenso cuando te bajas de un autobús en el que viajan un par de colegas (David y Alberto) que por mucho que lo intenten no se pueden camuflar entre las bestias. Ésas que primero te llaman hermano por teléfono, pero que luego te recuerdan que un saco de músculos es capaz de “romperle la cara a su mejor amigo”, aunque sea por un comentario espontáneo utilizado a diario que incomoda cuando se ven rodeados de su manada.

Qué pena. No sé si culpar al alcohol, o al gimnasio que les debe embrutecer. Aunque no sé porqué yo llevó dos años visitando ése lugar y no me siento un animal. Habrá que seguir huyendo de ‘la mierda’ que toman algunos para tener “más de un cuarto de hostia” y habrá que permanecer vigilante con mi propia actitud. Ah, y por supuesto huir de las manadas de brutos que hacen que una persona civilizada se vuelve un irrespetuoso con la gente que le rodea, empezando por las personas que trabajan por la noche para mantener a su familia y siguiendo por sus supuestos amigos.

Por cierto, es curioso que un personaje que no ha sido capaz de terminar el bachillerato después de cinco años yendo a clase se permita el lujo de hablar de la cara de tonto de alguien. La inteligencia, según algunos, se debe medir en la cantidad de peso que levantas.

Por supuesto que el ideario de vida que sigo es copiado: “mente sana en un cuerpo sano”. Para eso hace falta bastante más que pasarse la vida en el gimnasio y hay alguno que lo único que lee cada día de su vida son las palabras: ‘proteínas e hidratos de carbono’ y lo hacen para poder levantar mucho peso y mantener la cabeza vacía.

miércoles, 23 de marzo de 2011

FUEGO, POLVORA Y BUENA COMPAÑÍA


Valencia, la capital del Turia o de la admiración por la pólvora y el fuego me muestran como el trabajo de todo el año se quema en un día o mejor dicho en unos pocos minutos como metáfora del qué más da. Como ejemplo de por qué no vamos a hacerlo sólo por el mero hecho de hacerlo.

Aunque también puede ser que la idea de quemar algo bello que, como apunta mi hermano Pablo, nació en los talleres de carpintería, cuando se quemaba madera para ahuyentar a los malos espíritus, sea dar la importancia que se merece al fuego como origen de la vida para aquéllos que defienden el big ban como punto de partida de la Tierra.

Las llamas no pueden quemar cualquier cosa, tiene que convertir con su calor abrasador una bella escultura en un montón de cenizas, humo y admiración por el esfuerzo de unos pocos para que muchos disfrutemos.

Las fallas como burla de la vida. Es una idea que se ha afincado en mí junto a los buenos espíritus que quedan después de un gran fin de semana. La vida, al final, es una falla enorme. Una construcción eterna que se consigue con esfuerzo y que un día la muerte —o el fuego en el caso de las fallas— acaban con ella.

Sin embargo, no por ello no merece la pena vivir. Más bien al contrario. Llevar una vida volcada en ser feliz e intentar que los que nos rodean sean felices para que cuando el fuego acabe con tu obra, todos recuerden quién fuiste.

Este año —el primero que piso Valencia en Fallas— la tierra de los petardos me invita, junto con Diego, a prender unas cuantas mechas y me empuja hacia mi ninot favorito, el mejor cuadro del ciclo de la vida, como me explicaba Verónica. Una escultura que representaba a una mujer con un niño en brazos y encima de su figura, dando forma a su cuerpo de madre, un bebe, un niño, un adolescente, dos jóvenes enamorados, un hombre corriendo al trabajo, el momento en el que llegan los niños y dos viejecitos, como colofón a una vida plena.

Valencia me lleva por sus caminos de naranjas y azahar a la playa de Denia donde corro con Diego, disfruto de la compañía de Pablo y del "asento" de Natalia, descubro la cicatriz de Laura y admiro la suavidad de la crema de Verónica.

De vuelta a mi nuevo hogar, las fallas me dejan olor a pólvora en los dedos, el brillo del fuego en los ojos y la sonrisa de un gran fin de semana en buena compañía.

lunes, 21 de febrero de 2011

¡¡VICTORIA!!

La primera victoria del Parásitos llegó ayer y además con contundencia (4-1) en un partido que fue todo lo bronco que requiere un derbi. Sin embargo, la deportividad reinó en todo momento, quizás porque el árbitro paró el juego excesivamente lo que hizo ver a los dos contendientes que ninguna acción iba a ser pasada por alto.

Buen juego del equipo verde en los quince primeros minutos, pero a partir de este momento se empezó a diluir, ya que El Proyecto Hombre presionaba más arriba e impedía sacar la pelota jugada.

A pesar de ello, Chavi falló un par de buenas oportunidades y Pablo en un rechace envió un pelotazo a la cara del portero que sacó al cancerbero rápidamente de las ensoñaciones en las que le había sumido el porro que se había fumado antes de empezar el partido.

Al principio de la segunda parte las oportunidades llegaron pero en la otra portería. Dos buenas manos de Nacho y el palo salvaron a los verdes de una nueva derrota. También Hugo que estuvo genial en el centro de la defensa evito la caída en barrena del Parásitos y las incursiones de Tony, en la mejor versión de la gacela blanca, llevó por el lado derecho todo el peligro del Parásitos.

Cinco minutos malos, que finalizaron con los cambios del Parásitos que, al refrescar al equipo, recuperaron el centro de campo. Los siguientes compases del partido los marcó la escuadra pulgonera, aunque es cierto que tuvo mucha suerte en los lances decisivos: Álex de falta, con ayuda de Chavi y de la defensa rival convertía el 1-0 a favor del Parásitos.

Menos suerte le hizo falta a Luis que convirtió el 2-0 al poco tiempo de que llegará el primer gol. Sin embargo, la buena fortuna volvió para que Pablo, con ayuda de un zaguero del Proyecto Hombre, subiera el tercero al marcador.

La jugada del 3-0 llegó por un balón que cortó el mediocampista antes de que cruzara el centro del campo en la zona izquierda. Con una mezcla de calidad y de fuerza consiguió zafarse de dos defensas rivales, pero uno de ellos llegó a tocarle el balón por detrás con la mala suerte de que introdujo la pelota en su portería.

Cuando el Parásitos daba muestras de cansancio llegó el 3-1, en contra, pero antes de que alguien empezara a temblar una asistencia de Javi a Ricardo dejaba el partido visto para sentencia. El 4-1 fue la rúbrica de un partido titánico en el que el factor suerte jugo, por una vez, a favor del Parásitos.

jueves, 3 de febrero de 2011

ASÍ NO ME CASO


Dicen que en los gimnasios se mueven drogas, esteroides y anabolizantes, sin embargo en el mío, a parte de proteínas lo que te ofrecen más bien son matrimonios de conveniencia.

La semana pasada me preguntó un chaval paraguayo si era español, así que, a pesar de pensar como los gallegos (por qué me lo pregunta, es que no se me nota) le contesté que sí, que había nacido en este pueblo y seguí entrenando.

Al rato me lanzó una pregunta inesperada: "¿te casarías por dinero?" Pues… no, (ahí sí) ¿por qué me lo preguntas? "No, por nada porque tengo una amiga paraguaya que para conseguir los papeles ofrece 6.000 euros a quien se case con ella".

A lo que le contesté que yo me casaría sólo por amor o en una situación extrema, por ejemplo si van a echar a una amiga de España a la que quisiera mucho y que estuviera en una situación desesperada, pero no por dinero y mucho menos por 6.000 miserables euros.

El chaval en cuestión vio que si no cogía el dinero igual había alguna opción por la vía ‘legal’, “pues si quieres te la presento, es rubia, muy mona”, me soltó el compañero de gimnasio, con el que nunca había tenido una conversación de más de cinco minutos.

Por cortesía, le pregunté que a qué se dedicaba y el chaval me dijo que la chica en cuestión era scort, lo que es lo mismo que decir chica que va con quien le paga. A mí sólo me iba a acompañar a por los papeles y a darme 6.000 euros con los que me podía arruinar la vida.

lunes, 31 de enero de 2011

INTENSIDAD DE PRINCIPIO A FIN

Aunque parezca mentira que pueda titular de esta forma una crónica del Parásitos, es lo que aconteció ayer domingo en el encuentro que disputaron los verdes contra el Sporting Castilla. Perder 6-2 nunca es una buena noticia, pero el Parásitos por fin ha encontrado un sistema que funciona (3-2-1) y, además, durante todo el partido frente al tercer clasificado de la liga mantuvo la compostura y la intensidad durante los 50 minutos que dura el encuentro.

Por primera vez en la temporada, la escuadra lechuguera no se desarmó durante la segunda parte y logró un parcial idéntico al de la primera mitad (3-1). Para ello, fue decisiva la entrega que mostró el Parásitos en su totalidad desde el portero Nacho hasta el delantero Chavi que firmó el mejor partido de la temporada, derrochando compromiso y consiguiendo el 4-2 cuando faltaban 7 minutos.

Durante el partido hubo momentos de calidad, en el que el balón circulaba entre los jugadores verdes, sin prisa, elaborando la jugada desde la defensa con un magistral Hugo, que como siempre estuvo atento y contundente al corte, dejándose literalmente la piel en el campo. Además, contra el Sporting consiguió sacar la pelota desde la cueva con mucho criterio.

Luis y Javi aportaron calidad y verticalidad en el juego y Pablo y Tony entrega, coraje y algún buen pase que apunto estuvo de poner las cosas más complicadas al contrincante. También hay destacar a Quique que marcó el 3-1 de falta y que además estuvo sobrio, igual que Ricardo, en la defensa. Si todos los duelos que quedan para que acabe la liga se disputan de la forma en la que se hizo ante el Sporting, todavía es posible creer en la victoria.

El último párrafo de la crónica de hoy se la quiero dedicar al Carajillo, el mejor árbitro de la liga porque demuestra que se puede dialogar con los jugadores sin que nadie te discuta las decisiones de las que nadie duda que las tome con buena fe. Lleva mil años arbitrando y no me extrañaría que pitara mil más, porque lo cierto es que a penas se mueve del mediocampo. Risueño, cordial, amistoso, pero sancionador si tiene que serlo. Se equivoca como todos, pero es más humano que ninguno.