Al borde de la machada. Era el otro titular que tenía preparado para la crónica del pasado domingo, y eso que perdimos 7-2. Sin embargo, a medida que ha ido evolucionando la semana y no se me ha terminado de marchar el dolor que tenía detrás de la rodilla he decidido cambiarlo.
Al final del partido contra el Orange Club, estábamos todos bastante doloridos. Tanto es así que Tony no podía apoyar, Fran acabó con la zapatilla rota y yo tenía un golpe detrás de la rodilla que si bien no era nada preocupante, se produjo cuando un jugador del equipo rival me dio una patada a la altura de la corva con un 6-2 a favor, con la pelota en el piso y cuando aún no había rebasado la línea del medio campo.
El árbitro no supo o no quiso parar la violencia del Orange Club y al final fue determinante. Con el resultado a favor del Parásitos 2-1 un miembro de los naranjas golpeó con la mano abierta a Álex que se fue al suelo. El árbitro lo oyó y lo escuchó pero no quiso pitar nada. En esa misma jugada llegó el empate a dos.
El resultado al final de la primera parte fue de 3-2 a favor de los líderes. Justo cuando comenzó la segunda mitad, el Orange Club decidió que era el momento de ampliar la ventaja y empezó a endurecer el juego. El árbitro como mucho pitaba alguna falta, pero las tarjetas se las dejó en casa y los naranjas reiteraban sus entradas a los parásitos por lo que éstos no podían acercarse a la portería rival.
Al final, el partido se cerró con un 7-2 a favor del Orange Club, con dos goles de Fran al que se va a echar mucho en falta cuando vuelva a Suecia. Por suerte, la lesión de Tony que se produjo por una entrada dura y a destiempo de los cuatreros no es grave y si nada cambia podrá jugar el partido de las 12 contra el O’donell City.
"Si no podemos vivir juntos, moriremos solos"
Jack Shephard (Lost)
Jack Shephard (Lost)
viernes, 21 de enero de 2011
lunes, 17 de enero de 2011
LA TIERRA DEL COBO JOE’S
Hay lugares que definen una ciudad o un país. Sin embargo, el Cobo Joe’s no puede servir para esbozar como es Detroit y mucho menos Estados Unidos porque es una nación con muchos contrastes y demasiado extensa como para describirla con un bar como microclima. En cambio, el Cobo Joe’s sí sirve de refugio para los que tenemos que ir a esta fría ciudad industrial situada en el Estado de Michigan.
El sportbar que regenta ‘Ricardo’, al que me empuja a entrar mi compañero Alberto antes de que aterricemos en Estados Unidos, se erige en la orilla derecha del Cobo Center, que es donde se celebra el North American International Auto Show, y es un buen sitio para cenar una hamburguesa en una barra a la que acuden muchos hombres que se sienten solos y que durante unas horas cuentan con la compañía de las camareras y con la conversación de algunos de los compañeros de barra igualmente solitarios.
En el Cobo Joe’s hay muchas pantallas a las que casi nadie mira, deportes que son la esencia de Estados Unidos, como el fútbol americano, el hockey, o el baloncesto. Sin embargo, hay una televisión a la que la gente presta mucha atención. En ella van apareciendo números poco a poco y que salga una cifra u otra es definitivo para llevarse entre diez y quince dólares que antes ha recaudado la camarera entre los clientes del bar. Por un dólar, no hay nadie que no se anime a jugar.
Cenar una hamburguesa y ver como las cameras lanzan fuego por la boca con la ayuda de un chupito –que no se tragan- y un botellín de cerveza armado con una mecha que antes han prendido con un mechero, casi da sentido a esperar dos horas en la aduana de Nueva York para que te dejen pasar a uno de los países del mundo en los que hay mayor índice de delincuencia.
El aislacionismo de la primera potencia mundial que te hace perder cinco horas de tu vida (tres en la embajada y dos en el aeropuerto) se ve compensado, en parte, por personas como ‘Ricardo’, el dueño del Cobo Joe’s que con ayuda de alguna cerveza ejerce de perfecto anfitrión y nos regala una gorra del Detroit Red Wings, su equipo de hockey.
Este contraste es banal en comparación con el que te arroja, de forma violenta, aquel cuerpo que estaba tirado en medio de una calle más o menos céntrica de Detroit, apoyado en unos cartones y tapado con una manta totalmente inservible cuando hay 14 grados bajo cero y nieva sin compasión, un cuerpo que la gente pasa por encima sin mirar atrás. Una anécdota que olvidas cuando llegas a la zona financiera, en la que abundan los rascacielos, te cruzas con coches lujosos, y te metes en la cama de la planta 42 de un hotel que tiene 72 pisos.
Una semana en Estados Unidos no es suficiente para tener formada una opinión sobre una nación tan grande, pero la admiración mezclada con la aversión que sientes antes de ir allí se ve exagerada nada más tienes el primer contacto con este país (con el 807 que hay que marcar para que te den la información del consulado). Demasiada grandeza, mucho paranoico, ganas de ganar dinero fácil y gente muy curiosa e insensible a partes iguales son ingredientes tan diferentes que no parecen formar parte de la misma receta.
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Desde mis mil lugares,
Detroit
lunes, 3 de enero de 2011
MÁS QUE UN SÍMBOLO
Llevar una trenza de pelo es más que un símbolo y si la llevas durante casi 69 meses y tienes 24 años, te das cuenta de que al final ha estado en el lado derecho de tu cabeza en la época más importante de una persona: cuando empiezas a conocer mundo, eliges cuál es el camino a recorrer y con quién quieres trazarlo.
Hacer un resumen de seis años es muy complicado, pero sí que diré que mi compañera encontró detractores y amores a primera vista a partes iguales, aunque con un balance positivo. Hubo quien me habló, quien me dejó de hablar, mejor dicho quien me dejó de apadrinar, porque llevaba trenza.
También estuvieron aquéllos a los que, en un primer momento, les produjo rechazo y después se encariñaron de ella. Entre este grupo podría incluir a mi madre que el primer día me pregunto que qué era eso que me colgaba y después de dos días me preguntaba si me la podía trenzar ella.
Mi trenza ha sentido mis lágrimas, ha sonreído mis sonrisas, la he notado orgullosa cuando me iba bien y me ha otorgado pundonor cuando me sentía exhausto. Estuvo en cada segundo que disfrute en Servimedia, en cada vez que apreté los dientes en Marca o cuando me dejaba ir por los pasillos de la Cadena SER, siempre a la espera de un contrato indefinido que truncara su esbeltez.
Me ha acompañado por los barrios de París, ha regateado conmigo para rebajar un par de dirham en el zoco de Marrakech, ha pasado horas escuchando pacientemente a los cubanos del Malecón, se ha arrastrado por las cunetas de Portugal al compás de una tienda de campaña, ha admirado la Fontana di Trevi, ha llegado a ‘Lluc a peu’, ha disputado cuatro San Silvestres, ha buscado una salida de emergencia y se ha mojado con el agua de la lluvia eterna de Ámsterdam.
Hoy es el día en el que el camino de la trenza llega a su fin. Tengo un contrato indefinido en La Tribuna de Automoción/Ecoauto (como prometí) y una sonrisa esperanzadora que ofrecer a todo el que la necesite. Me esperan destinos, personas, sendas, lágrimas... sin trenza, pero con la madurez y la fuerza que he conseguido en estos seis años en los que me llamaron Avatar o Anakin. El fin de la trenza, pero el principio de algo muy importante: la continuación de mi vida.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
SI LOS PARTIDOS SÓLO DURASEN 15 MINUTOS...
Con un rival con un nombre como el de Real Betis es normal que un equipo de barrio, bajo en ego, en prepotencia y en chulería, pierda. Está claro que el Parásitos no es una entidad con suficiente potencial para enfrentarse a la panda de idiotas que el domingo vestía de blanco.
Es una pena porque, a pesar de empezar el partido sin cambios y con Pablo de portero, el orden logrado con el sistema 3-2-1 había conseguido que el Real Betis no tuviera demasiadas ocasiones de gol. Sin embargo, como siempre, en el minuto 10 la escuadra rival rompía la tela de araña del Parásitos y a partir de ahí llegaba el clásico aluvión.
La segunda parte empezó con un 6-0 y con cambio de portero. Javi que volvía de Venezuela se colocaba bajo los palos y Pablo recuperaba la posición en el medio. Alex y Toni cuajaron una segunda parte buena, pero esto no sirvió para que los verdes no se llevaran otra goleada, esta vez un 11-0.
Por primera vez en la temporada, el Parásitos no marcaba ningún gol, sobre todo por la falta de actitud y de fuelle, pero también por la forma de pitar del árbitro que en todas las ocasiones dudosas favoreció al Betis. La falta de contundencia atrás, la mala suerte (tres goles de Hugo en propia) y la actitud del trencilla perjudicaron y abultaron el resultado.
La lástima es que los partidos no duren sólo 15 minutos, así el equipo aguantaría y tendría hasta posibilidades de ganar. Afortunadamente, ahora llega el parón: próximo partido 9 de enero a las 9 de la mañana contra uno de los equipos de la cola de la tabla.
El reportero del Parásitos os desea una Feliz y Verde Navidad.
Es una pena porque, a pesar de empezar el partido sin cambios y con Pablo de portero, el orden logrado con el sistema 3-2-1 había conseguido que el Real Betis no tuviera demasiadas ocasiones de gol. Sin embargo, como siempre, en el minuto 10 la escuadra rival rompía la tela de araña del Parásitos y a partir de ahí llegaba el clásico aluvión.
La segunda parte empezó con un 6-0 y con cambio de portero. Javi que volvía de Venezuela se colocaba bajo los palos y Pablo recuperaba la posición en el medio. Alex y Toni cuajaron una segunda parte buena, pero esto no sirvió para que los verdes no se llevaran otra goleada, esta vez un 11-0.
Por primera vez en la temporada, el Parásitos no marcaba ningún gol, sobre todo por la falta de actitud y de fuelle, pero también por la forma de pitar del árbitro que en todas las ocasiones dudosas favoreció al Betis. La falta de contundencia atrás, la mala suerte (tres goles de Hugo en propia) y la actitud del trencilla perjudicaron y abultaron el resultado.
La lástima es que los partidos no duren sólo 15 minutos, así el equipo aguantaría y tendría hasta posibilidades de ganar. Afortunadamente, ahora llega el parón: próximo partido 9 de enero a las 9 de la mañana contra uno de los equipos de la cola de la tabla.
El reportero del Parásitos os desea una Feliz y Verde Navidad.
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jueves, 16 de diciembre de 2010
UN HOMBRE Y NUEVE PARÁSITOS
Jugar contra un equipo que mueve la pelota con la agilidad con lo que lo hace el ‘Bar Doncel’ siempre es complicado, pero si además sales derrotado diciendo “como vamos a perder, voy a jugar donde me dé la gana” pues el resultado es un 12-1 como el que se vio el pasado domingo en el Nike Football, en contra del Parásitos, por supuesto.
En los tres primeros minutos, el Parásitos ya perdía tres cero, pero la superioridad era mayor ya que el rival tocaba dentro del área ante la pasividad de la defensa verde. Para colmo de males, el que estaba otorgando algo más de contundencia en la zaga, Hugo, se retiró con la mano detrás del muslo diciendo que se “había roto”. El relevo fue Pablo que ocupó el medio, con lo que Ricardo volvía al centro de la retaguardia, el lugar donde mejor rinde.
Sin embargo, a pesar de que había mayor orden en el campo y que el ‘Bar Doncel’ aflojaba el ritmo, se llegó al descanso con un 6-0 en contra. Hubo conjura en el intermedio para que el partido no acabara con un resultado mucho más doloroso. En ese momento volvió César al campo, con lo que debutaba en la liga 2010-2011.
César no está muy en forma, pero le pone muchas ganas y eso se nota. Lo malo es que duró poco en el terreno de juego por la falta de físico y no volvería hasta que faltaran cinco minutos para que finalizara el partido, donde volvió a demostrar su calidad. Sin embargo, a pesar de jugar poco tiempo, fue la única nota positiva de un equipo que transforma a su imagen y semejanza a todos los jugadores que se incorporan al Parásitos. El único que sobrevive es César, pero sólo es un hombre.
En los tres primeros minutos, el Parásitos ya perdía tres cero, pero la superioridad era mayor ya que el rival tocaba dentro del área ante la pasividad de la defensa verde. Para colmo de males, el que estaba otorgando algo más de contundencia en la zaga, Hugo, se retiró con la mano detrás del muslo diciendo que se “había roto”. El relevo fue Pablo que ocupó el medio, con lo que Ricardo volvía al centro de la retaguardia, el lugar donde mejor rinde.
Sin embargo, a pesar de que había mayor orden en el campo y que el ‘Bar Doncel’ aflojaba el ritmo, se llegó al descanso con un 6-0 en contra. Hubo conjura en el intermedio para que el partido no acabara con un resultado mucho más doloroso. En ese momento volvió César al campo, con lo que debutaba en la liga 2010-2011.
César no está muy en forma, pero le pone muchas ganas y eso se nota. Lo malo es que duró poco en el terreno de juego por la falta de físico y no volvería hasta que faltaran cinco minutos para que finalizara el partido, donde volvió a demostrar su calidad. Sin embargo, a pesar de jugar poco tiempo, fue la única nota positiva de un equipo que transforma a su imagen y semejanza a todos los jugadores que se incorporan al Parásitos. El único que sobrevive es César, pero sólo es un hombre.
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lunes, 6 de diciembre de 2010
A PUNTA DE PISTOLA CON LOS SECUESTRADORES

Si parto de la base de que secuestrar significa retener a alguien contra su voluntad en un determinado sitio, la actitud de cerrar el espacio aéreo español de los 442 controladores aéreos -a los que AENA ha abierto un expediente disciplinario- es lo más parecido a un ‘macrosecuestro’ que se puede hacer dentro de un ‘desorden laboral’.
Es cierto que los controladores aéreos sufren una gran presión como consecuencia de la responsabilidad que conlleva ser los responsables de que en los aeropuertos todo funcione como un reloj. Pero no es menos cierto que el trabajo de controlador aéreo está suficientemente pagado -antes y después de la llegada de José Blanco al Ministerio de Fomento-. Y más aún si tenemos en cuenta que este colectivo se juega la vida de la gente que está en el aire, no la suya propia como sucede en el caso, por ejemplo, de los militares.
Por poner cifras al problema es necesario recordar que los controladores aéreos tenían obligación de trabajar 1.200 horas al año, lo que es similar a decir que estos funcionarios trabajaban 25 horas a la semana. Con esta cantidad de horas el sueldo medio de un controlador era de 200.000 euros al año.
Lo que ocurría es que; gracias al sectarismo de la Unión Sindical de Controladores Aéreos, que eran los que formaban a sus discípulos y decidían cuantos entraban en el gremio, no había suficientes controladores, por lo que los ya existentes tenían que hacer ‘horas extras’ que las cobraban más caras de los 170 euros por hora que se embolsaban por cada 60 minutos de trabajo ordinario.
Gracias a estas horas extras, el sueldo medio del controlador llegaba a los 300.000 euros anuales. El responsable de Fomento ha decidido que si los controladores pueden hacer horas extra también pueden trabajar de forma ordinaria, y ha decidido ampliar el cómputo de horas anual hasta las 1.600 (30 horas semanales, lo que implica un incremento de una hora más al día) por los 200.000 euros salario base.
Esta remuneración resulta escasa para esta pandilla de desarrapados y han decidido que en la actual situación económica donde todo es una balsa de aceite cobrar más de 30 millones de pesetas al año es poco y han decidido secuestrar a todo un país y dar la callada por respuesta hasta el que les viniera en gana.
El momento de hablar llegó cuando el Gobierno decretó el Estado de Alarma y los controladores tuvieron que volver a sus puestos de trabajo “a punta de pistola y acompañados del Ejército del Aire y la Guardia Civil”. Me resultó bastante asqueroso escuchar a una controladora gimotear en un micrófono de Radio Nacional esta descripción de lo ocurrido. Ahora sí querían hablar, ahora habían dejado de ser “hostiles y amenazadores” con la Prensa.
Casi tan asqueroso como que haya representantes de izquierdas que defiendan a estos aristócratas, que no saben lo que es pagar una hipoteca, porque son ‘trabajadores’ y tienen derecho a amotinarse y a secuestrar un país. Desde mi sillín defiendo que hay que liberar a los rehenes (siempre que no entrañe peligro físico) aunque haya que hacerlo a punto de pistola, dando alguna utilidad al ejército y desafiando a unos demagogos que poco o nada tienen que ver con la izquierda.
SIN BRILLO
Expectación, igualdad, morbo y posibilidad de alcanzar la primera victoria eran unos alicientes más que suficientes para que el Parásitos hubiera desarrollado un partido brillante. Y no estaba consiguiendo realizar un encuentro de calidad, pero si que estaba jugando un duelo serio en defensa. Además estuvo a punto de adelantarse dos veces en el marcador, pero el portero del Proyecto Hombre había respondido con sendas intervenciones soberbias.
Los minutos pasaban, 0-0 y la misma dinámica de partido, Ricardo sacaba la pelota desde atrás para que las jugadas murieran en los pies de Chavi, que disputó el lance muy motivado, o en las botas de Luis que se empeñaba en pegarse con la línea de cal, pero parecía que el final del enfrentamiento fraticida se iba a dirimir en unas tablas ramplonas propias del último y el penúltimo de la tabla.
A falta de 8 minutos, cuando todo el banquillo verde estaba exaltado porque ninguno de los seis jugadores de campo se había cambiado en los últimos 20 minutos, a pesar de que habían demostrado que estaban inoperantes, llegó el fallo decisivo: Ricardo recibe de Nacho, el zaguero le entrega el balón franco al delantero del equipo rival y éste bate por bajo, tras un rechace, al portero que hasta entonces no había tenido trabajo.
Después pasó lo que pasa siempre; si el Parásitos parecía desanimado con el 0-0, con el 1-0 se diluyó totalmente. Enseguida llegó el 2-0, éste sí con mucho mérito por parte del delantero del Proyecto Hombre. Con el 2-0 llegaron los cambios en los verdes. El partido totalmente cuesta arriba y con 4 minutos para buscar la remontada.
En un corner llegaría el 3-0. Remate en el balcón del área pequeña a la altura del primer palo y el balón entra ante la pasividad de la defensa y del portero del Parásitos que ya habían bajado los brazos. A falta de 25 segundos, Alex volvía a reivindicarse y marcaba el cuarto gol de la temporada cerrando el marcador en un 3-1.
La buena noticia fue el regreso de Pablo que, después de dos partidos sin jugar por un esguince en el pie izquierdo, reapareció durante algunos minutos aunque lo único que aportó fue casta. También hay que reseñar el partido de Tony, quizás los mejores minutos de todos los que ha disputado en toda la temporada. La motivación de Chavi, y el acierto de Alex de cara a gol son otros dos aspectos a detallar de un equipo que no tiene brillo.
Los minutos pasaban, 0-0 y la misma dinámica de partido, Ricardo sacaba la pelota desde atrás para que las jugadas murieran en los pies de Chavi, que disputó el lance muy motivado, o en las botas de Luis que se empeñaba en pegarse con la línea de cal, pero parecía que el final del enfrentamiento fraticida se iba a dirimir en unas tablas ramplonas propias del último y el penúltimo de la tabla.
A falta de 8 minutos, cuando todo el banquillo verde estaba exaltado porque ninguno de los seis jugadores de campo se había cambiado en los últimos 20 minutos, a pesar de que habían demostrado que estaban inoperantes, llegó el fallo decisivo: Ricardo recibe de Nacho, el zaguero le entrega el balón franco al delantero del equipo rival y éste bate por bajo, tras un rechace, al portero que hasta entonces no había tenido trabajo.
Después pasó lo que pasa siempre; si el Parásitos parecía desanimado con el 0-0, con el 1-0 se diluyó totalmente. Enseguida llegó el 2-0, éste sí con mucho mérito por parte del delantero del Proyecto Hombre. Con el 2-0 llegaron los cambios en los verdes. El partido totalmente cuesta arriba y con 4 minutos para buscar la remontada.
En un corner llegaría el 3-0. Remate en el balcón del área pequeña a la altura del primer palo y el balón entra ante la pasividad de la defensa y del portero del Parásitos que ya habían bajado los brazos. A falta de 25 segundos, Alex volvía a reivindicarse y marcaba el cuarto gol de la temporada cerrando el marcador en un 3-1.
La buena noticia fue el regreso de Pablo que, después de dos partidos sin jugar por un esguince en el pie izquierdo, reapareció durante algunos minutos aunque lo único que aportó fue casta. También hay que reseñar el partido de Tony, quizás los mejores minutos de todos los que ha disputado en toda la temporada. La motivación de Chavi, y el acierto de Alex de cara a gol son otros dos aspectos a detallar de un equipo que no tiene brillo.
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